Por Hebe Schmidt, desde Madrid. Mónica Silvana González González, primera mujer latinoamericana en ocupar una banca en el Parlamento Europeo (PE), tiene la ardua tarea de defender estos días la posición del presidente de España, Pedro Sánchez, para que Europa muestre su cara más solidaria y ayude a España y otros países a paliar la crisis por el brutal impacto del coronavirus y active un ingreso mínimo vital.

La parlamentaria, oriunda de Corrientes, la capital de Carnaval en Argentina, milita en el Partido Socialista Obrero Español desde hace 15 años y ha sido concejala del Ayuntamiento de Alcalá de Henares en Madrid y luego Diputada regional en la Asamblea de Madrid. AméricaEconomía charló con ella sobre la crisis del COVID19; los vínculos con América Latina, la posición de Argentina respecto del acuerdo Mercosur-Unión Europea y sobre cómo compatibiliza su vida personal y laboral. 

- ¿Es posible la reconstrucción social y económica post pandemia de Europa que pide España sin solidaridad? ¿Cree que habrá suficiente generosidad en Europa para que se de ese pacto?

No debemos confundir una solución a esta crisis desde la solidaridad entre Estados de la Unión con una “generosidad” de los países llamados frugales de Europa como Holanda, Dinamarca o Suecia, que están demandando una política de dotar de menos ingresos al presupuesto con los del Sur de Europa. El proceso de convergencia económica en Europa tiene dos caras de una misma moneda: el mercado único europeo y los programas de cohesión económica. Hay Estados cuya economía se beneficia más de este mercado común por ser países mayormente exportadores, pero ¿qué van a exportar y adónde, si el poder adquisitivo en los otros Estados se ha hundido? Los programas de cohesión europea buscan la redistribución de la riqueza para aprovechar el potencial de todas las regiones, dado que en un proceso de integración económica el capital tiende a concentrarse. La solidaridad europea es la base del sistema europeo y estará presente en el pacto porque o salimos unidos de la crisis o ya no habrá más Unión Europea. Esto no es el final sino el comienzo de que algo empieza a moverse. Es necesario valor para aumentar el límite de recursos propios de la UE, para que haya margen suficiente para avalar la emisión de deuda para financiar el Plan de Recuperación, aún en redacción, y harán falta nuevos impuestos europeos. ¿Estamos ante la refundación de Europa? ¿Será la solidaridad la marca de la nueva Europa? Está por verse, pero estoy muy satisfecha de estar un en momento tan crucial para la construcción europea.

- ¿Europa tiene que ser más solidaria, como viene reclamando el presidente Sánchez, en casi todas sus intervenciones?

Sí, la solidaridad es un valor fundamental en la construcción del proyecto europeo y, por eso, para tener más Europa se requiere más solidaridad. Recortar la solidaridad es retroceder en el proyecto europeo y ante el nacionalismo xenófobo. Solidaridad hacia dentro, entre los estados miembros a través de la política de cohesión, la política agraria etc. Pero es igualmente importante la solidad hacia afuera. Ahora mismo somos los mayores donantes del Mundo en Cooperación al Desarrollo y Ayuda Humanitaria, y debemos seguir siéndolo. Es muy importante el foco puesto en África, pero no podemos dejar de trabajar con América Latina, donde la realidad es muy desigual. Todos los días abogo para que el nuevo instrumento de cooperación al desarrollo y vecindad (NDICI por sus siglas en inglés) mantenga la Ayuda Oficial al Desarrollo con países de renta media como es el caso de la mayoría de los latinoamericanos pero con elevada desigualdad. Estos días estamos viendo como Ecuador, supuestamente graduado según los índices de “dacabilidad” de la OCDE es incapaz de mantener mínimas condiciones de asistencia a las víctimas de esta pandemia.

"Las mujeres lo tenemos más complicado siempre en todas las instituciones, sobre todo en lo que refiere a la conciliación de la vida familiar con la laboral. Más aún con tantos viajes y trabajando en tres ciudades distintas. Por ello es tan necesario que cada vez seamos más mujeres en política y en las Instituciones para que esa situación cambie".

- Ante la crisis que plantea el COVID19, ¿Europa tiene la posibilidad de redimirse y de no actuar como lo hizo durante la crisis de 2008?

De la crisis del 2008 hemos aprendidos muchas cosas. La primera de ellas es que se originó en el ámbito de la especulación financiera de los bancos estadounidenses y, al igual que en todo el mundo, se rescataron a los bancos mientras se recortaba en los sistemas públicos de salud, en salarios. Esta crisis del COVID-19 es una crisis sanitaria que deriva en una profunda recesión económica. Sí, hay lecciones aprendidas y creo que esta vez Europa, aunque tarde, está actuando. El llamado Plan Marshall europeo, el Recovery Plan anunciado y prometido desde la Comisión además de todas las flexibilizaciones aprobadas en este mes son la respuesta posible en un contexto de 27 estados miembros y con las normas de unanimidad que existen. Aunque estas medidas son insuficientes, creo que esta vez Europa estará a la altura de las circunstancias.

- ¿Cuáles son los planes de ayudas que se negocian en el Parlamento Europeo para combatir la crisis del COVID-19? ¿Ese dinero llegará en forma de ayudas a España como está pidiendo el presidente Pedro Sánchez, o en forma de préstamos?

Desde el Gobierno de España se ha presionado a la Unión Europea (UE), tanto en el Consejo, como nosotros en el Parlamento, a fin de que se implique más en la salida a la crisis del coronavirus, pero también se han propuesto soluciones como la propuesta de una ayuda en forma de deuda perpetua. Por ello, el propio presidente Pedro Sánchez exhortó a la UE a responder y a no fallar a los españoles y a los europeos. La clave es que la solidaridad europea no venga solo en forma de nuevos créditos, cuando la deuda ya es alta, sino que las respuestas sean en forma de subvenciones.

- ¿Aparte de estas ayudas, España ha presentado otra propuesta a Europa para mitigar el impacto del COVID 19?

Sí, y eso es lo más significativo. Se trata de una propuesta acordada, con el liderazgo de España y acompañada de Francia, Italia, Portugal del Fondo Europeo de Recuperación de € 1,5 trillones que puede componerse, de forma equilibrada, de créditos y de transferencias a fondo perdido. Este fondo común estaría destinado a reconstruir la economía europea. Los socialdemócratas europeos demandamos que la reconstrucción tras el COVID-19 no deje a nadie atrás, y por ello estamos trabajando para escribir la letra chica que proteja a los colectivos más vulnerables. Desde las comisión de Políticas de Desarrollo (DEVE) y la de Políticas para el Desarrollo Regional (REGI), donde trabajo en coordinación con los 147 diputados con los que integramos la familia socialdemócrata europea, hemos tomado una postura firme para que los fondos europeos tengan la máxima flexibilidad a la hora de aplicarlos durante la crisis, sin trabas administrativas para que lleguen a donde más se necesita en las regiones y municipios europeos También hemos influido en la postura asumida por el PE para que incluya expresamente a América Latina en la respuesta global contra el coronavirus.

- ¿Cómo ve la instrumentalización de un ingreso mínimo vital que ayude a las personas más vulnerables y que, a la vez permita reactivar el consumo y la economía?

Este virus requiere que los Estados se endeuden para salvar la vida y el empleo de millones de personas. Todos tenemos que contribuir al sostenimiento de los servicios públicos de forma progresiva según nuestra capacidad económica. A nivel global, Europa puede ayudar a fortalecer los sistemas públicos de salud de todo el mundo con su solidaridad y realizar una diplomacia activa para que las instituciones financieras multilaterales alivien la deuda soberana de muchos países que lo necesitan. El Gobierno de España va a poner en marcha un ingreso mínimo vital que llevamos años demandando, y cabe recordar que estaba incluido en los programas electorales de las últimas elecciones generales y lo demandamos a nivel europeo.

- Argentina no comparte la política de acuerdos que están llevando Brasil, Paraguay y Uruguay con Corea y otras iniciativas comerciales programadas por el anterior gobierno del Mauricio Macri, pero aseguró que seguirá acompañando la marcha de los acuerdos del Mercosur con la Unión Europea y el European Free Trade Agreement (EFTA). ¿Qué impresión deja en Europa esta aclaración o salvedad por parte del Gobierno argentino?

La UE acoge con satisfacción el compromiso continuo de Argentina en relación con el Acuerdo de Asociación UE-Mercosur y sigue estando firmemente comprometida con la entrada en vigor del Acuerdo a la mayor brevedad posible. Entendemos que la crisis del coronavirus demuestra que la solidaridad, el comercio abierto y la cooperación multilateral basada en reglas es la única vía para la recuperación. Por lo tanto, es crucial centrarse en una agenda positiva para reforzar el futuro diálogo político, la cooperación y los intercambios económicos entre el Mercosur y la UE. Actuar juntos y utilizar los instrumentos de los que disponemos ayudará a abordar la crisis inmediata y a preparar el terreno para la recuperación económica a ambos lados del Atlántico. El Acuerdo de Asociación desempeñará un papel importante para impulsar esta relación.

- ¿Desde el Parlamento Europeo tiene relación con las/los dirigentes de los países de América Latina?

Sí, por supuesto. Mantengo lazos de amistad, pero también de trabajo con varias diputadas y diputados latinoamericanos. Es importante que se compartan experiencias entre Parlamentos. Eso es trabajar apostando por el multilateralismo. Pertenezco y coordino la comisión política de la Asamblea Parlamentaria EUROLAT y eso me permite la interrelación constante en varios temas como la Cooperación Penal Internacional, las Políticas destinadas a las Personas con Discapacidad, entre otras.

- ¿Ha tenido que estudiar leyes o hacer algún curso de formación específico para conocer todas las instancias de la Unión Europea y el funcionamiento del Parlamento Europeo?

La formación es constante en muchos temas, no solamente jurídicos. La estructura de las instituciones europeas es compleja y la estoy aprendiendo, además de mejorar el nivel de idiomas, dado que las lenguas vehiculares son el inglés y el francés.

 

- ¿Por el hecho de ser mujer, le ha sido más difícil que a los eurodiputados ejercer, hacerse escuchar o hacer valer sus posiciones?

La verdad es que sí. Las mujeres lo tenemos más complicado siempre en todas las instituciones, sobre todo en lo que refiere a la conciliación de la vida familiar con la laboral. Más aún con tantos viajes y trabajando en tres ciudades distintas. Por ello es tan necesario que cada vez seamos más mujeres en política y en las Instituciones para que esa situación cambie.

- ¿Y también es la única mujer latinoamericana eurodiputada?

En mi delegación, soy la única eurodiputada latinoamericana. Pero la diversidad en Europa se abre camino decididamente. En el Parlamento hay varias eurodiputadas mujeres afrodescendientes, gitanas, pertenecientes a colectivos LGTBI, con discapacidad entre otros, y en el futuro estoy convencida seremos aún más.

- ¿Cómo compatibiliza su vida profesional en Europa con su vida personal?

Se vuelve complicado conciliar la vida personal, cuidar hijas, entre muchas otras cosas con el desempeño las funciones de eurodiputada, pero lo hago con dedicación y entrega. Hay muchos madrugones para tomar aviones muy pronto. Se duerme poco, y se come donde se pueda, aunque es muy bueno conocer diferentes comidas, culturas diferentes. Pero es muy enriquecedor la vuelta a casa y compartir con la familia esta vida tan dinámica. Tengo en receso el deporte, pero prometo volver a salir en bicicleta en cuanto pase esta pandemia. Me encanta el ciclismo de montaña, al aire libre e incluso practicarlo con mis hijas. Y, además, me encantaría organizarme en los próximos años para volver a participar en los carnavales de mi ciudad de origen, Esquina, en la provincia de Corrientes, en Argentina, para volver a bailar en la comparsa “Yasy Berá” junto a mis hijas Aitana y Zaira. Espero en un futuro poder materializarlo.