Buenos Aires. La decisión de Argentina de apoyar el informe de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas, Michelle Bachelet, que denuncia violaciones de los derechos humanos en Venezuela, ha generado tensiones en el seno del gobierno de Alberto Fernández, por la disconformidad de miembros de la facción kirchnerista con ese "giro" en la política exterior, indicaron analistas este miércoles.

Fernández, que llegó al poder en diciembre impulsado por la exmandataria de centro-izquierda Cristina Fernández de Kirchner, actual vicepresidenta, y con el apoyo de sectores más moderados, instruyó a su cancillería a votar la víspera a favor del crítico informe presentado por Bachelet sobre Venezuela.

La Cancillería argentina expresó en un comunicado que el gobierno de Nicolás Maduro debe atender el pedido de la alta comisionada "a que conduzca investigaciones prontas, exhaustivas, independientes, imparciales y transparentes sobre las alegaciones de violaciones a los derechos humanos, lleve a los perpetradores ante la justicia y garantice una reparación adecuada a las víctimas".

Tras la presentación del informe, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU decidió extender por dos años su misión en Venezuela, a fin de seguir investigando denuncias sobre "crímenes de lesa humanidad" atribuidos al gobierno chavista.

"La Argentina ratificó la decisión de preservar los derechos humanos en cualquier ámbito y en cualquier gobierno", explicó el jefe de gabinete de ministros Santiago Cafiero el miércoles al brindar su segundo informe de gestión ante el Senado, que es presidido por la propia Fernández de Kirchner.

Fernández habló con Bachelet sobre Venezuela. A través de una videoconferencia de hora y media, el presidente argentino, Alberto Fernández, habló con la alta comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet, antes de apoyar la resolución sobre Venezuela.

Según reportó el diario argentino El Clarín citando varias fuentes en el gobierno argentino, el encuentro virtual se efectuó el sábado pero se mantuvo en secreto hasta este miércoles. Al terminar el contacto, Fernández instruyó a su canciller, Felipe Solá, y al embajador Federico Villegas Beltrán “a votar y apoyar fuertemente” la resolución en cuestión.

“El Presidente ya lo había leído, pero quería interiorizarse personalmente sobre el informe” de Bachelet, indicaron las fuentes a Clarín, acotando que también se discutió el reporte del Grupo de Lima, respecto del cual el mandatario trasandino acusó “deficiencias serias e importantes” y análisis sesgados. “Coincidieron en condenar y abortar cualquier intento de intervención militar en Venezuela”, agregaron.

De esta forma, el presidente le habría adelantado a Bachelet su voto a favor y aseguró que “trabajo para lograr una salida pacífica y democrática decidida por los venezolanos”.

Preservar DD.HH en cualquier ámbito. "La Argentina ratificó la decisión de preservar los derechos humanos en cualquier ámbito y en cualquier gobierno", explicó el jefe de gabinete de ministros Santiago Cafiero el miércoles al brindar su segundo informe de gestión ante el Senado, que es presidido por la propia Fernández de Kirchner.

"También nos preocupan los derechos humanos en otros países de la región, como en Colombia y Bolivia. Incluso nos preocupan los derechos humanos de la comunidad afroamericana en Estados Unidos", agregó el funcionario, que enfatizó la oposición argentina contra las "intervenciones y bloqueos" extranjeros sobre Venezuela.

Ni el presidente Fernández ni su vicepresidenta se pronunciaron públicamente sobre la polémica votación contra el gobierno de Venezuela.

Primeras consecuencias. El giro diplomático del gobierno del Frente de Todos respecto a la postura de apoyo a Venezuela que mantuvo el kirchnerismo durante el gobierno de Cristina Fernández (2007-2015) tuvo como primera consecuencia la renuncia de la embajadora designada en Rusia, Alicia Castro, afín a la expresidenta, quien dijo "no estar de acuerdo con la actual política de Relaciones Exteriores".

También la presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, defensora de los gobiernos kirchneristas, se manifestó y dijo que está "avergonzada del canciller", a quien definió como "un tipo que no sabe dónde está parado ni qué es lo que está representando".

Desde Venezuela, el canciller Jorge Arreaza arremetió en contra del gobierno argentino, lo que llevó a diplomáticos de ambos países a coordinar un encuentro por videoconferencia entre Fernández y Maduro, lo que finalmente fue abortado por el mandatario argentino.

Arreaza retuiteó varias publicaciones críticas de la decisión del gobierno argentino, y finalmente agregó un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela en que asegura que la resolución aprobada evidencia el compromiso del gobierno venezolano en cooperar con la ONU en materia de DDHH.

*Con información de DW y Biobiochile.