El Observador de Uruguay. El embajador uruguayo en Perú, Carlos Barros, recibió la información que el gobierno peruano preparó para que el gobierno de Tabaré Vázquez evalúe el pedido de asilo diplomático solicitado por el ex presidente Alan García.

El representante diplomático uruguayo envió la información a la cancillería que estudiaraá el tema para determinar si efectivamente se trata de un caso de persecución política y si corresponde conceder el pedido de asilo. La diplomacia uruguaya informará al presidente, quien estará a cargo de adoptar la decisión final.

En un breve contacto con la prensa peruana, Barros dijo que el gobierno uruguayo se tomará "todo el tiempo que sea necesario" para evaluar el caso. Consultado si consideraba que había persecución política sobre García, Barros contestó que él no hacía consideraciones.

La información del caso judicial de García llegó a manos del gobierno uruguayo tres días después que el dos veces presidente peruano tocara la puerta de la embajada para solicitar asilo. En ese periodo de tiempo, el gobierno uruguayo escuchó la manifestación de varias voces provenientes de Perú que solicitaron al Ejecutivo uruguayo que no se haga lugar al pedido de García.

Mientras se espera la decisión del gobierno de Tabaré Vázquez, en Perú crece la corriente en la opinión pública de no otorgar el salvoconducto –en caso que Uruguay conceda el asilo- y llevar el caso a La Haya.

Que Perú es una democracia, que la separación de poderes funciona y que no hay ningún tipo de persecución política, son las ideas fundamentales que defienden quienes creen que el asilo no corresponde en este caso. En este sentido se argumenta que García actuó con una maniobra para evadir la justicia de su país y por eso el pedido de los peruanos al gobierno uruguayo es que no sea cómplice de esta maniobra.

Los presión para el gobierno uruguayo llegó en todas las formas posibles. Los peruanos se han expresado a través de las redes sociales, en la puerta de las embajadas de Uruguay en Washington y París y en cartas dirigidas al mandatario uruguayo. Una de esas misivas fue escrita por el ex presidente Ollanta Humala, también salpicado por la corrupción de Odebrecht.

La corrupción pasó a ser un tema central en Perú a raíz de la proliferación de casos que implican a las más altas esferas y por eso todos han caído en la lupa. Pero los peruanos defienden que esas situación no ha dañado a su democracia.

Perú acaba de tener una elección nacional para gobernadores regionales y alcaldes en el que se eligieron más de 2000 cargos. Los jueces que dictan arraigos y prisiones preventivas son distintos e independientes. La mayoría del Congreso está en manos de la oposición. El líder del partido de gobierno y ex presidente, Pedro Pablo Kuczynski, está siendo investigado por el Ministerio Público y tiene impedimento de salida dispuesto por el Poder Judicial. La segunda vicepresidenta de Kuczynski y hoy vicepresidenta del presidente Martín Vizcarra fue en el 2011 candidata a presidente por el partido de Alan García.

Mientras se espera la decisión del gobierno de Tabaré Vázquez, en Perú crece la corriente en la opinión pública de no otorgar el salvoconducto –en caso que Uruguay conceda el asilo- y llevar el caso a La Haya.

Si ese escenario se concreta el gobierno uruguayo se habrá comprado un problema de dimensiones aún desconocidas.