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Medtech Allurion busca agrandar el mercado de los balones gástricos en Latinoamérica
Jueves, Diciembre 15, 2022 - 14:31
Medtech Allurion busca agrandar el mercado de los balones gástricos en Latinoamérica

La firma estadounidense está promocionando en países de América Latina su programa de pérdida de peso mediante un balón en el estómago. Su presencia y éxito alcanzan todo el continente, pero especialmente en México y Chile, la nación donde más ha crecido su uso.

Hace pocos días en Estados Unidos el medicamento Ozempic, un fármaco aprobado por la FDA que se usa para tratar la diabetes ha llamado la atención de los medios y la opinión pública debido a que famosos e influencers lo usan o recomiendan para perder peso en poco tiempo.

Es tanta su popularidad que un reportaje del New York Times señala que el fármaco, también conocido por su nombre comercial Wegovy, experimenta “disrupciones intermitentes en el abastecimiento (…) debido a una combinación de una demanda increíble junto a otras restricciones del abastecimiento global general”.

Y es que el deseo por perder peso de forma ‘mágica’ – es decir de forma pasiva y sin hacer un régimen restrictivo- es tan antiguo como el problema de la gordura.

La obesidad o sobrepeso es hoy una pandemia lejos de terminar.  Desde 2020, las perspectivas apuntaban a que seis de los países con mayor obesidad en el mundo entre la población mayor de 15 años, están en Latinoamérica: Venezuela, Guatemala, Uruguay, Costa Rica, República Dominicana y México. De estos, Venezuela será el tercer país con más gente obesa en el mundo y Chile será el país con más personas con sobrepeso en la región y en el segundo del mundo.

Más aún, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha estimado que, de seguir la tendencia actual, al 2020 habrá aproximadamente 2 mil 300 millones de adultos con sobrepeso y más de 700 millones con obesidad.

No es raro, entonces, que sea una de las condiciones por las que más se gasta dinero en el globo, a nivel cosmético y médico.

La buena noticia es que hay sistemas que sí funcionan y ayudan a la población con sobrepeso. Dentro del espectro médico de los tratamientos disponibles en el mercado para revertir la obesidad, hace años están ganando terreno las intervenciones como el bypass gástrico, la magna gástrica y, más recientemente, los balones implantables, también llamados balones gástricos.

“El balón intragástrico se aplica sin anestesia, ni cirugía. Es amigable, un procedimiento poco invasivo”, dice a AméricaEconomía Javier Ibáñez, VP sales de la firma internacional Allurion.

Con 20 años en el sector pharma, este argentino está a cargo de la marca en más de sesenta países, moviéndose en cada mercado para afianzar relaciones con médicos y promover el sistema.

BALÓN Y APP CON IA

Fue en 2009 que Samuel Levy y Shantanu Gaur, dos estadounidenses de la escuela de medicina de Harvard concibieron este aparato. Pero esta MedTech, Allurion Technologies, prefiere denominarla ‘programa’, bajo el seductor nombre de End Obesity, o Fin a la Obesidad.

“Lo llamamos así porque no es solo el balón: es una app conectada al teléfono,  donde haces un seguimiento a los pacientes, en la que obtiene de un 10% a 15% pérdida del peso corporal”, detalla Ibáñez.

La iniciativa tiene jugosas cifras para mostrar.

Ibáñez indica que están creciendo entre 80% y 100% cada año, dentro de su novel categoría poco invasiva. Ahí destacan México y Chile, que son los países de la región con mayor incidencia de obesidad, seguidos de Argentina.

En el caso de Chile, país donde el programa ha tenido buena aceptación desde su llegada en 2019, se ha triplicado su crecimiento en los últimos meses, implantando 8 mil de los 100 mil balones que ya han colocado en pacientes de todo el mundo. Y el VP destaca que constantemente se está invirtiendo en mejorar el equipo, así como en su aplicativo, que emplea IA para facilitar el seguimiento a los pacientes

UN CAMINO DE SEIS MESES

¿Cómo es el procedimiento?

El paciente ingiere la cápsula, que contiene al balón, y está conectada a un catéter. El 70% lo hace sin problemas. El 30% restante a veces necesita de un estilete para ayudar a que el paciente ingiera la cápsula.

Existe medicación preparatoria y post intervención, ya que a veces se reporta una sensación de náuseas los primeros días.

El médico – que debe ser un gastro bariátrico, vinculado a obesidad – verifica que el paciente trague la cápsula, de un tamaño menor a una pulgada,  con agua.

Una vez tragada se toman rayos X confirmando que está en la posición ideal dentro del estómago y se inicia la fase de llenado de cápsula: el balón lleno tiene 550 cc, con un tamaño similar al de un pomelo.

Entonces se hace una nueva imagen de rayos X para verificar llenado correcto y se retira el catéter del balón.  Ese es el fin del procedimiento, pero el inicio del programa, que durará seis meses.

Durante las primeras 16 semanas este balón ocupará un espacio en el estómago que permitirá alcanzar una sensación de saciedad, evitando la ingesta excesiva de alimentos.

“Ocurre lo que se denomina ‘Luna de miel del hambre’, lo que facilita cambio de hábitos alimenticios”, agrega Ibáñez.

Tras ese lapso la válvula del equipo se abre, se elimina el líquido y el balón ya vacío es desechado por el cuerpo.

Además de realizarse en centros médicos, solo con profesionales médicos titulados, Allurion se preocupa de certificar cada centro médico local que lo implanta. Se trata de un proceso en el que participa un equipo transversal que debe tener además psicólogo y nutricionista, y que debe funcionar asociado a la app y la plataforma en la que cada facultativo y paciente puede ir registrando sus progresos. Gracias a la IA aplicada, se puede ver la tendencia de un paciente de forma predictiva.

“La inteligencia de datos permite predecir el factor de éxito de un paciente y el médico puede tomar medidas si ve que algo no funciona”, complementa Ibáñez.

El ejercicio también es parte integral del programa.

Finalmente, el programa dura seis meses con un costo promedio de US$ 3.000 y un estudio de la propia empresa indica que el 95% del peso perdido se mantiene un año después de haber eliminado el balón. “Cualquier paciente que padezca de sobrepeso u obesidad es elegible, previa aprobación de un médico certificado””, detalla Javier Ibáñez.

Desde la firma indican además que el procedimiento se puede repetir y que las contraindicaciones más frecuentes son embarazo, cirugías bariátricas previas, úlcera y pacientes con trastornos alimenticios como bulimia.

TENDENCIA AL ALZA

El doctor Rodrigo Mansilla Vivar, Miembro directorio Asociación Chilena de Endoscopía Digestiva (ACHED), filial de la Sociedad Chilena de Gastroenterología, indica que la cirugía y la endoscopia bariátrica son hoy una tendencia global en aumento progresivo.

“Diversos centros de salud han reportado que la tasa de ingresos por estos cuadros ha aumentado entre 10-30 % por año en consultas, procedimientos endoscópicos y cirugías”, explica a AmericaEconomía.

“Este balón es un dispositivo que tiene un efecto en la baja de peso de los pacientes que presentan un sobrepeso y obesidad leve. Esto es así, porque el dispositivo mencionado tiene un efecto de reducción de tamaño del estómago de cuatro meses”, enfatiza. 

Mansilla agrega que los estudios han demostrado que entre el 80% y 90 % de la pérdida de peso total de cualquier balón gástrico ocurre en los primeros tres a cuatro meses. “Es fundamental que este tratamiento sea llevado por equipo multidisciplinario con nutrición y ejercicio”, recalca.

Por otro lado, explica que “la tasa de complicaciones de estos dispositivos es extremadamente baja. Dentro de los más reportados son desinflación temprana de balón, no tolerancia y obstrucción intestinal”.

El tema fundamental es el hecho que bajar de peso sigue siendo mucho más difícil que engordar y en este aspecto la ciencia aun no es capaz de inventar esa bala de plata – o en este caso – esa píldora mágica – que permita la reducción de masa corporal de forma segura sólo con un método.

Entre los efectos secundarios de drogas para bajar de peso se encuentran náuseas y deshidratación. También los que la usan pueden sentir fatiga y malestar, y hasta cambiar sus movimientos peristálticos: en algunos pacientes se presenta diarrea y en otros estreñimiento severo.

En casos muy poco frecuentes, los medicamentos podrían aumentar el riesgo de pancreatitis, una condición dolorosa que inflama el páncreas. Algunos pacientes también pueden formar piedras en la vesícula y hasta vómitos severos.

Así las cosas, el balón gástrico muestra que la vieja receta de llevar lo que se califica como una ‘vida sana’, seguirá siendo la fórmula más efectiva y coherente para alcanzar un peso equilibrado.

“Desde ACHED estimamos que los más relevante de estas nuevas técnicas es el hecho de no ser beneficiosas de forma aislada, sino que deben acompañarse de ejercicio y apoyo nutricional permanente. Por último, siempre seden ser colocados por especialistas acreditados y dentro de centros que dispongan de equipos multidisciplinarios”, concluye Mansilla.

Autores

Gwendolyn Ledger