La crisis de las medicinas en México
El desabasto de medicinas es una realidad. Se lo niega un día y la fuerza de los hechos lo imponen al siguiente. La protesta que hicieron padres y niños enfermos de cáncer obligó a aceptar algo que se había negado: no hay medicinas para atender los tratamientos de esa terrible enfermedad. Tampoco los hay, o son insuficientes, para la atención del VIH, y luego de que se dijo que no había problemas con las vacunas del sarampión, se tuvo que aceptar que tampoco hay vacunas, que no llegarán a tiempo y los casos siguen aumentando.





