En la remota provincia de Jujuy, en el norte de Argentina, el gigante chino de telecomunicaciones ZTE está instalando una parte del gran aparato de vigilancia del país asiático: cámaras de seguridad que, según el Gobierno provincial, ayudarán a frenar el delito callejero.
Este acuerdo pequeño y poco conocido está suscitando preocupación en Washington, que está alertando cada vez más a sus aliados de que no compren tecnología china que, según dice, podría ser utilizada por Pekín para espiar a sus clientes.