Lima. Al menos 300 migrantes en su mayoría haitianos, entre ellos niños y mujeres embarazadas, rompieron un cerco fronterizo e ingresaron este martes a Perú desde Brasil tras permanecer varados varios días en la zona limítrofe, dijeron autoridades.

Los migrantes habían intentado en la víspera cruzar el puente fronterizo del distrito peruano Iñapari, en la región selvática de Madre de Dios, al sueste del país, pero la policía local los mantuvo a raya en medio de enfrentamientos, según un grupo religioso de ayuda.

El alcalde de Iñapari, Abraham Cardozo, dijo a la radio local RPP que los migrantes desbordaron en la mañana del martes a la policía que no pudo contener la barrera en el puente, en medio de preocupaciones por el creciente brote del coronavirus.

El Comando Conjunto de las Fuerzas Armada de Perú informó horas después por Twitter que tras una "eficaz accionar" de la policía y militares los hicieron regresar a Brasil.

El Vicariato Apostólico de Madre de Dios había advertido el lunes en un comunicado de una "emergencia social y humanitaria" en la zona por la llegada de 380 migrantes, oriundos de Haití, Senegal, Pakistán, Bangladesh e India, en busca de ingresar a Perú y continuar su camino al norte hasta Ecuador.

"El cierre de fronteras decretado en el marco de la emergencia sanitaria (por el coronavirus) les impide continuar su camino", manifestó el grupo religioso católico.

Los migrantes se habían concentrado en un estadio de fútbol de Iñapari, mientras la policía recuperaba el control del puente fronterizo, dijo el alcalde Cardozo. Imágenes de televisión mostraron a los migrantes, muchos sin mascarilla, sentados en las graderías del estadio, con mochilas y bolsas de plástico.

"Solo quieren pasar por Perú, con niños y mujeres embarazadas, buscando una vida mejor", refirió el misionero católico Paco Almenar Burriel, que trabaja en la localidad brasileña de Aisis, en la frontera y vecina con Iñapari.