Taos. Dos condados más de Nuevo México han declarado que se oponen a aceptar inmigrantes, en una creciente rebelión contra las autoridades federales que buscan enviar a familias de Centroamérica a las comunidades rurales del sur del estado.

El número récord de personas que llegan a solicitar asilo ha saturado los centros de detención y refugios fronterizos, lo que ha obligado a las autoridades de inmigración de Estados Unidos a transportar a los inmigrantes a las ciudades cercanas, e incluso llevarlos a California.

Las Cruces, Nuevo México, ha recibido a más de 6.000 inmigrantes desde el 12 de abril. La ciudad de Deming, de 14.183 habitantes, recibe entre 300 a 500 personas por día, según el administrador de la ciudad, Aaron Sera.

La gobernadora demócrata Michelle Lujan Grisham desestimó las afirmaciones del presidente Donald Trump de que hay una crisis de seguridad en la frontera y abogó por una respuesta humanitaria. Ella está en Washington buscando fondos federales para reembolsar los gastos de las ciudades que brindan apoyo.

Las Cruces, Nuevo México, ha recibido a más de 6.000 inmigrantes desde el 12 de abril. La ciudad de Deming, de 14.183 habitantes, recibe entre 300 a 500 personas por día, según el administrador de la ciudad, Aaron Sera.

Pero algunos condados de Nuevo México dicen que no quieren refugiar a los inmigrantes y sus autoridades afirman que el enfoque de la gobernadora puede empeorar la crisis fronteriza.

El condado de Sierra, con una población de 11.116, fue uno de dos divisiones de Nuevo México controladas por republicanos que la noche de este martes aprobaron resoluciones que se oponen a la reubicación de inmigrantes en sus comunidades.

"Tenemos que cuidar de nuestros veteranos, nuestros ancianos, nuestros residentes, ante todo", dijo el administrador del condado, Bruce Swingle.

Al este, el condado de Lincoln aprobó una resolución que sostiene que no está preparado para destinar dólares de los contribuyentes a viviendas para "inmigrantes ilegales", dijo el administrador Tom Stewart. "Mientras continuemos ampliando los beneficios de los ciudadanos a extranjeros indocumentados, los flujos continuarán", afirmó.

Las medidas siguen a una resolución similar adoptada el 2 de mayo por el vecino condado Otero. El presidente de la Comisión del Condado, Couy Griffin, dijo que refugiar a los inmigrantes envió el mensaje equivocado a otros centroamericanos que piensan abandonar sus hogares y que profundizarán la crisis fronteriza.

"Si empiezas a alimentar a las palomas en el estacionamiento, muy pronto tendrás todas las palomas de la ciudad", dijo Griffin.

La situación fronteriza está afectando trágicamente a los propios inmigrantes.

El miércoles, el Departamento de Salud y Servicios Humanos, que supervisa a los niños inmigrantes no acompañados, dijo que una niña de 10 años de El Salvador murió bajo su custodia en septiembre, lo que eleva a seis el número de niños que han muerto durante los últimos ocho meses estando bajo la custodia de Estados Unidos o poco después de su liberación.