-¿Qué ha sido lo más difícil que le ha tocado enfrentar, en estos cinco años de cárcel, a Leopoldo López y a usted como padre?

-En principio, la falta de libertad, no solo para él sino para toda la familia. Ha sido un dolor permanente, que se vuelve cotidiano, que se levanta con uno y se acuesta con uno. Y algunas veces, esos momentos de angustia se hacen aún más fuertes por situaciones específicas como las torturas, los aislamientos. Quizá uno de los más dolorosos ha sido cuando Leopoldo se declaró en huelga de hambre y pasó 24 días sin comer nada. Sabíamos que estábamos enfrentando momentos muy difíciles, porque él no es persona de deponer su sacrificio a la primera de cambio. Fueron momentos de muchísima angustia.

Como familia hemos pasado por momentos de humillación, como cuando los militares sometieron a la madre de Leopoldo y a su esposa, les ordenaron desvestirse por completo delante de los niños, para ser requisadas. Son muchos los eventos dolorosos, en cinco años, que van quedando marcados. Momentos que no se olvidan. Podemos perdonar, pero no olvidar.

-De todas las experiencias, sobre todo de las más difíciles, se aprende. ¿Cuál cree usted que ha sido el mayor aprendizaje de Leopoldo López?

-Leopoldo ha madurado de una forma muy particular, entendiendo no solo el valor del tiempo, de cada minuto. Ha aprovechado estos cinco años para escribir y estudiar. Ha logrado publicar dos libros y obtuvo una maestría en Historia. Ha trabajado en favor de unir muchas formas de pensar bajo una sola estrategia, y ese trabajo ha comenzado a dar sus frutos.

-A usted, además, le ha tocado vivir la mayor parte de la prisión de su hijo desde el exilio. ¿Cuándo fue la última vez que lo vio? ¿Cada cuánto puede hablar con él?

-Tengo cuatro años y medio sin ver a Leopoldo. Pasé más de dos años y medio sin hablar con él. Por una concesión fortuita, que ni él ni yo entendimos a qué se debió: un buen día recibí un mensaje para que hiciera una llamada a una hora y un día específico, y resultó ser el móvil de un guardia que le pasó el teléfono a Leopoldo y tuvimos la primera conversación después de casi tres años sin hablar. Volver a escuchar su voz fue un momento muy conmovedor. Luego, ya una vez en su arresto domiciliario, pudimos hablar prácticamente a diario.

-¿De qué hablan padre e hijo bajo circunstancias como estas?

-De todo. Nosotros venimos de una familia política que ha sufrido el exilio y la prisión prácticamente desde la guerra de independencia, y siempre la historia y la política del país han estado presentes en nuestra conversación. Desde que él era muy joven, esos han sido nuestros temas y siguen siendo nuestros temas, lo que está pasando. Echamos para atrás para revisar la historia, analizar las experiencias pasadas y ver cómo se podrían reflejar esas acciones en el momento actual.

Pero apartando lo político, buena parte no pasa de ser una conversación de padre e hijo, de los consejos del abuelo sobre la educación de sus niños y de la vida en familia. Nosotros somos buenos amigos.

 

"HE VISTO A UN PAÍS DESPERTAR"

-A mediados del año pasado, usted declaró a medios españoles que no estaba nada optimista del futuro de Venezuela. ¿Cuál es su percepción en este momento?

-Hoy estoy optimista porque he visto a un país despertar, un país unido como nunca lo habíamos visto en los últimos cuatro años. Ha habido mucho sacrificio, momentos muy lamentables, innecesarios… de haber tenido unos gobernantes sensibles y responsables, se hubiese podido evitar tanto dolor. Basta con ver las cifras de la organización Human Rights Watch (HRW), que dan cuenta de 18.000 detenciones en Venezuela entre 2014 y 2018, más de 2.000 muertes por represión ordenada por el Estado y un sinnúmeros de crímenes violentos cometidos por los llamados "colectivos", que no son más que unos asalariados del régimen.

-Ese nuevo despertar del que habla se ha dado por una estrategia que lidera Juan Guaidó. ¿Qué tan presente ha estado Leopoldo López en ese plan de transición?

-Sí está presente, pero qué tanto lo está, no me corresponde a mí decirlo. Lo que sí puedo afirmar es que ha tenido una participación en todo este momento político, como lo ha dicho su esposa Lilian (Tintori) y lo ha reconocido el propio Juan Guaidó. El aporte de Leopoldo ha sido fundamental en el Plan País, un plan que se viene elaborando desde hace años. Él ha trabajado mucho en lo correspondiente al campo de la economía, de la planificación estratégica y de la planificación de la industria petrolera.

-Mucho se ha especulado acerca de una eventual candidatura presidencial de Leopoldo López, en una elección post Maduro…

-Soy de los que piensa que este no es el momento de hablar de candidatura presidencial. Para cruzar el puente primero hay que llegar al río, lo contrario me parece una pérdida de tiempo. Nosotros tenemos que poner todo nuestro esfuerzo detrás del movimiento que hoy lidera Juan Guaidó, y si le toca a Guaidó ser el candidato por ser el presidente interino, pues bienvenido sea. El destino lo dirá.

-¿Y a usted qué rol le gustaría que asumiera Leopoldo López en la etapa de la reconstrucción de Venezuela?

-Para mí lo más importante es que sea un venezolano libre, con todos sus derechos y que pueda desarrollar sus habilidades a plenitud, donde le corresponda y con responsabilidad, en base a su conocimiento y su liderazgo.

¿CHAVISTA HONESTO?

-¿Cómo debe ser ese proceso de transición y quienes deberían participar?

-Primero, personas honestas. Segundo, personas tolerantes. Y tercero, personas capaces. Yo pondría esas tres cualidades como sistema de selección antes que cualquier otra cosa. Ahí caben muchísimos venezolanos.

-¿Independientemente de que hayan estado en el chavismo?

-Si han simpatizado o militado, pero no han cometido ningún tipo de fechoría, bienvenido sea. Por eso dije que la primera cualidad tiene que ser la honestidad. Aunque sé que encontrar a un chavista honesto es casi tan difícil como hallar una aguja en un pajar, pero seguramente los hay.

-Entre los disidentes del chavismo está Luisa Ortega Díaz, la fiscal que llevó a la cárcel a Leopoldo López. ¿Cómo ha sido coincidir con ella en esta lucha por la libertad y la democracia?

-Yo no siento que esté coincidiendo con ella en nada. Ella tendrá que responder en su momento a quien le haga sacar sus cuentas. Yo no sé si después de casi 15 años al servicio del chavismo-madurismo ella puede decir que no es culpable de nada. A mí me parece muy extraño, pero bienvenida sea si quiere aportar algo para la recuperación de la democracia, la libertad y sobre todo, la verdadera justicia en Venezuela. Pero honestamente, no sé si ella sería la persona más calificada para jugar un rol en la justicia futura.

-¿No ha habido alguna comunicación entre la ex fiscal y ustedes?

-Ninguna. Al menos conmigo no.

-¿Qué tan lejos o cerca está Venezuela de iniciar esa etapa de transición que promueve Juan Guaidó?

-El tiempo que falta, solo Dios lo sabe. Yo rezo todos los días y le pido a los venezolanos que recen también. Si lo hacemos todos juntos, probablemente eso suceda muy pronto.

-¿Pero ya está preparando su maleta para volver al país?

-Nunca la deshice.