La Organización de Naciones Unidas (ONU) presentó este miércoles su Informe Mundial sobre la Felicidad, un ránking que en esta edición está liderado por Finlandia por segundo año consecutivo.

De los páises de Latinoamérica, Costa Rica es el mejor valorado, ubicándose en el puesto 12 en un estudio de 156 países del mundo. Le siguen México y Chile, ocupando la posición 23 y 26, respectivamente.

Chile, que mejoró un puesto en la edición 2019, destaca como el país más feliz de Sudamérica, por encima de Brasil (32), Uruguay (33), Colombia (43), Argentina (47); Ecuador (50); Bolivia (61); Paraguay (63); y Perú (65).

Venezuela se ubicó en el lugar 108 del ranking, convirtiéndose en el país menos feliz de Sudamérica, seguido por Haití (147) con la menor calificación de Latinoamérica.

El estudio de este año se centra en la felicidad y la comunidad: cómo ha evolucionado la felicidad en los últimos doce años, con un enfoque en las tecnologías, las normas sociales, los conflictos y las políticas gubernamentales que han impulsado esos cambios.

En Centroamérica, Costa Rica y México están escolatados por Guatemala (27) y Panamá (31). El Salvador y Nicaragua le siguen en las posiciones 35 y 45, respectivamente. Honduras es el menos feliz de esa región con 59 puntos.

A nivel mundial, Finlandia repite como el país más feliz, seguido por Dinamarca (2), Noruega (3), Islandia (4) y los Países Bajos (5).

El top ten lo completan: Suiza (6), Suecia (7), Nueva Zelanda (8), Canadá (9) y Austia (10).

Estados Unidos, que comenzó en el ránkig ocuapndo el puesto 11 (en el 2012) ha caído ocho lugares en siete años hasta su actual ubicación en la decimonovena posición.

El informe que anualmente elabora la Naciones Unidas, evalúa la calidad de vida de las personas mediante "una variedad de medidas de bienestar subjetivo".

El estudio de este año se centra en la felicidad y la comunidad: cómo ha evolucionado la felicidad en los últimos doce años, con un enfoque en las tecnologías, las normas sociales, los conflictos y las políticas gubernamentales que han impulsado esos cambios.

Pero también toma en cuenta otras variables tangibles como los niveles de educación, el apoyo social, la eficiencia de los gobiernos, la expectativa de vida o la corrupción.