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Fusiones y adquisiciones: ¿positivas o destructivas para el inversor?
Mié, 28/06/2017 - 10:03

Andrés Cardenal

Tres compañías tecnológicas con sólidos dividendos
Andrés Cardenal

Andres Cardenal es Analista de Sala de Inversión América.

Amazon (AMZN) sorprendió recientemente a los mercados al anunciar la compra de Whole Foods (WFM) por US$13.700 millones. El anuncio de compra revive un debate siempre vigente entre los inversionistas: ¿Son positivas o destructivas las compras y fusiones de empresas? ¿Cómo podemos diferenciar entre aquellas que crean valor y las que terminan teniendo efectos negativos sobre el retorno de las acciones?

La regla y las excepciones

Las compras y fusiones de empresas cuentan con una mala reputación, y la tienen bien merecida. La evidencia histórica demuestra que en la mayoría de los casos este tipo de transacciones termina generando resultados decepcionantes. 

Cuando se publica un anuncio de adquisición es habitual que suba sensiblemente el precio de la compañía a ser comprada, dado que el precio de compra generalmente está por encima del precio de mercado al momento del anuncio. Por otro lado, la empresa que realiza la compra suele sufrir caídas de precios luego del anuncio, lo cual refleja que el mercado no ve estas operaciones con buenos ojos.

La experiencia indica que efectivamente las compras y fusiones suelen implicar problemas importantes y retornos decepcionantes para los inversionistas de la firma compradora, lo cual puede explicarse en base a diversos factores tanto operativos como financieros.

La integración de dos compañías, especialmente luego de una ardua negociación de compra, suele implicar rispideces y luchas de poder en el equipo de management integrado de la nueva firma. Es habitual que las fusiones conlleven despidos de personal y ahorros de costos en diferentes áreas, lo cual intensifica aún más estas dificultades.

La cultura de una organización es un factor intangible que muchas veces es difícil de definir y coordinar. Cuando se fusionan dos empresas con culturas diferentes, a menudo compitiendo por los recursos de la nueva firma, estas diferencias de cultura suelen implicar problemas en términos de comunicación y resolución efectiva de los conflictos.

En lo que respecta al aspecto financiero de las adquisiciones, muchas veces la compañía compradora necesita emitir deuda para financiar la operación. Esto lógicamente pone presión sobre el negocio, incrementado los riesgos y reduciendo el margen de maniobra de cara al futuro.

En el mismo sentido, variables como sinergia, ahorros de costos, incrementos de productividad y nuevas oportunidades de negocios muchas veces son más prometedoras en el análisis previo que lo que efectivamente logra materializarse en la práctica luego de la fusión. En general, suelen sobre-estimarse los beneficios financieros de una adquisición, ya que muchas de las ventajas identificadas en el análisis previo son luego de difícil implementación.

Por otro lado, si bien estas son las generales de la ley, existen algunos ejemplos importantes que demuestran que no siempre una adquisición es una mala noticia para los inversores. 

Google (GOOG) (GOOGL) es un caso de éxito notable en el sector tecnológico, ya que la compañía se ha beneficiado espectacularmente de compras como Android y YouTube, entre muchas otras. Berkshire Hathaway (BRK:A) (BRK:B) capitaliza el talento inversor de Warren Buffett para realizar todo tipo de adquisiciones rentables, y Disney (DIS) ha obtenido grandes ganancias de compras, como Pixar, Marvel y Lucasfilms (incluyendo la franquicia de Stars Wars).

Un factor determinante

Google, Berkshire Hathaway y Disney son empresas muy diferentes, que además operan en industrias con reglas de juego dispares. Por otro lado, podemos trazar algunos paralelismos en lo que respecta a estas firmas y sus políticas de adquisiciones. 

En los tres casos se trata de firmas exitosas y con una performance financiera claramente sólida. Las compras de otras compañías han sido con el objetivo de aprovechar oportunidades y fortalecer su posicionamiento estratégico y/o desarrollar nuevas oportunidades de crecimiento. 

En contraposición, muchas empresas suelen recurrir a las adquisiciones como una estrategia para solucionar sus problemas. Es habitual que una firma en decadencia busque realizar adquisiciones de negocios más pequeños e innovadores con el objetivo de revertir el declive en sus ventas y ganancias. Así las cosas, suelen realizar adquisiciones poco inteligentes a precios demasiado elevados.

Tal vez es por este motivo que las acciones de Amazon subieron cerca de un 3% inmediatamente luego del anuncio de la compra de Whole Foods. Si bien es difícil evaluar a esta altura los costos y beneficios que esta compra pueda tener para el inversionista de Amazon a largo plazo, queda claro que la firma líder en comercio online realiza la operación desde una posición de fuerza y sin tener la necesidad de embarcarse en adquisiciones para sostener su crecimiento.  

No existe un método infalible y 100% preciso para determinar si una compra de empresas tendrá o no un resultado favorable para el inversionista. Sin embargo, podemos señalar un aspecto saliente a tener en cuenta: en general el resultado es positivo cuando los motivos de la compra son saludables; es decir, la compañía compradora detecta una oportunidad de negocios para maximizar sus ganancias y sus fortalezas fundamentales.

Esto es muy diferente a lo que sucede en otros casos, cuando la empresa compradora se embarca en una adquisición como una estrategia para solucionar sus falencias. Lamentablemente en estas circunstancias el remedio suele ser peor que la enfermedad.

*Esta columna fue publicada originalmente en Sala de Inversión.