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Las cuentas alegres del carioca Kleber Salgado... a pesar de la orina
Lun, 30/06/2014 - 20:46

Lino Solís de Ovando G.

Minería a gran escala en Ecuador: ¿nuevas ganas de vomitar?
Lino Solís de Ovando G.

Lino Solís de Ovando G. es periodista y escritor. Se desempeña como editor general de AméricaEconomía.com. Ha trabajado para los medios Las Últimas Noticias (Chile) El Mostrador (Chile), Ecuavisa (Ecuador), y colaborado para variados medios latinoamericanos. Uno de sus libros infantiles fue elegido en 2012 para integrar las Bibliotecas Populares de México. Es parte del staff de escritores de Pearson para su colección 2015 de literatura Infantil/Juvenil para América Latina.*Cuenta Twitter: @lsolisdeovando*Cuenta Facebook: Lino Solís de Ovando

Río de Janeiro. La Academia para el Adulto Mayor bulle en su energía zen. Un grupo pequeño de ancianos manipula lentamente las máquinas de ejercicios dispuestas sobre una explanada cerrada por árboles. Están frente al Fan Fest de Copacabana, el gran invento mundialero que en el caso de la Copa del Mundo de Brasil ha funcionado también como un anti inflamatorio contra la rabia social. Pese a la diferencia de edad de quienes más tarde irán hasta ahí para ver a sus equipos de fútbol en pantalla gigante, estos ancianos no desentonan con el espíritu deportivo que le otorga un sello a Río de Janeiro.

Aunque esto es lo que se puede advertir desde la esquina de la Rua Ronald de Carvalho y la Avenida Atlántica, en Copacabana, a cinco metros de distancia de la reja que cierra el recinto. Es difícil acercarse tanto al muro que sostiene la malla de acero sin que comience a molestar el olor a orina. Es el tibio legado que la noche anterior regaron los hinchas que se acumularon ahí para ver de cerca y de mucho más que cerca a prostitutas y travestis. Hablo de grupos de hombres -nadie a solas frente al deseo- coquetos gracias a la ebriedad, reencontrándose con el acto iniciático que los marcó en la adolescencia, la chiquillada quinceañera a través de la que todos pretendimos obtener de los yuntas, los panas, los manos, los camaradas, los bro', un certificado que comprobara nuestra virilidad. Ella es una prostituta callejera, nada VIP, una carioca pobre, sencilla, sonriente y curvilínea; ellos, extranjeros fuera del territorio de las miradas, una turba en celo que regatea reales y, calculadora en mente, divide dinero por cantidad de minutos de sexo.

Es de lo que se lamenta Kleber Salgado, el joven gerente del emprendimiento Rio Electric, ubicado en esa misma esquina telúrica, un local que de noche duerme y se coloca tapones para los oídos, y que de día se ha visto imposibilitado de comenzar su jornada laboral antes de las 10 AM. 

La culpa es de la micción, del fuerte olor a orina que el viento de la playa no traslada de inmediato, ése que los hinchas producen y producen ayudados por cervezas Brahma, Original o Skol; por la humedad ambiente que no baja del 85%, una pátina de calor con la que Río barniza tu piel.

Pero a pesar del desagrado sanitario, Salgado en el fondo es empático. Entiende que no hay baños suficientes para tanto hincha. Y calculador. Saca cuentas alegres porque las calles se han vestido de Mundial, ha doblado sus ingresos, y ya piensa en abrir un segundo local en Ipanema. Además, sabe que medio mundo lo envidia: es un joven emprendedor que cumple un sueño, trabajando en la orilla del mar.

Así de halagüeño ha sido el paisaje desde hace un año y medio, cuando decidió invertir sus ahorros en Rio Electric, la única tienda de Copacabana donde los vehículos eléctricos son la ventaja comparativa de una zona habituada al arriendo de bicicletas tradicionales y longboards. Mediante tarjeta de crédito o la llave de acceso del hotel, Salgado y los suyos lo subirán a bicicletas (1 hora, R$40), scooters (1 hora, R$50) o skates (1 hora, R$40), vehículos que lo transportarán a mediana velocidad por una de las zonas más turísticas de Río.

Él no lo sabe, pero la ciudad se ubica en el octavo puesto de las Mejores Ciudades para Hacer Negocios de América Latina, según el ránking 2014 elaborado por AméricaEconomía Intelligence, estudio que en 2013 la calificó un poco más arriba, en la séptima posición. Un descenso en la competitividad de Río que por un tiempo no se verá reflejado en su contabilidad, o al menos no hasta que el recuerdo de los hinchas embriagados con las curvas se convierta en la indeleble imagen de los tiempos mejores. Pesada nostalgia, como el olor a orina impregnada en una calle sin salida; como la energía del pasado que un grupo de ancianos intenta resucitar, luchando contra una pesada manivela.