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Tres claves para la sostenibilidad corporativa de cara a la COP25
Lun, 30/09/2019 - 11:02

Matías Canelo

Matías Canelo
Matías Canelo

Matías Canelo es gerente general en Gestión Social.

El enfoque de la sostenibilidad comenzó a introducirse entre las principales prioridades de las grandes corporaciones en los últimos años. Pero ¿cómo están desarrollando una administración eficiente y eficaz de los proyectos vinculados con este enfoque? ¿Cuál es el verdadero retorno de la inversión de estas iniciativas? ¿Están enfrentando las organizaciones este desafío de cara a los inversionistas?

Seguramente, antes, durante y después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático 2019 (COP25), cumbre que se realizará en Chile, las grandes organizaciones deban cambiar (o ajustar) sus enfoques para acercarse a la sostenibilidad. Por eso, para responder estas preguntas de cara al 2020, aquí planteo algunas claves:

1. Cumplir la ley versus capitalizar las oportunidades

Las legislaciones no son otra cosa que el instrumento coercitivo que tienen los Estados para adaptarse a los cambios socioeconómicos y culturales. Frente a estas, las compañías se enfrentan siempre al dilema de adaptarse o no para darles cumplimiento.

Por ejemplo, la ley de Responsabilidad Extendida del Productor (REP), que rige en Chile desde junio pasado, implica toda una nueva forma de concebir los procesos productivos para no generar externalidades negativas en la operación y comercialización de los productos. Si este requerimiento se cumple, pensando en la oportunidad de negocios que abre el reciclaje para las empresas, Chile podría capitalizar parte de los US$4,5 billones en ingresos que estima Accenture al año 2030, como consecuencia de los procesos relacionados a la economía circular.

2. Gestión medible a largo plazo

En innumerables ocasiones hemos visto la cosificación de la sostenibilidad, cuando las empresas contratan dispositivos generadores de cambio, pero no son capaces de velar porque este cambio se produzca de forma efectiva. El ejemplo más claro son los reportes de sostenibilidad. Las grandes empresas que los realizan lo hacen porque es una “tendencia de mercado”, aunque con muy poca atención por lo que realmente genera valor durante un proceso de ese estilo.

Para revertir el esnobismo, y enfocarse en un proceso que conduzca a tomar decisiones, se debe disponer de la trazabilidad real de los datos que se presentarán en el reporte, de una manera efectiva, integrada, sencilla y accesible. El escenario ideal es presentar la data contra metas definidas y cuantificables, mostrando avances o retrocesos claros.

3. Innovación sostenible y liderazgo

Uno de los desafíos del mundo ligado a la innovación se centra en la viabilización de iniciativas concretas con impacto económico, social y/o ambiental. Pero en una compañía con estructuras excesivamente verticales, donde las propuestas y sus decisiones evolutivas se toman solo al más alto nivel, no está asegurada la generación de desarrollos factibles y con alto impacto.

Idealmente, todos los proyectos de innovación requieren pasar por el cedazo de la visión colectiva de la organización. De esta forma, se viabilizan, se reducen los riesgos y se pueden generar muy buenos resultados con pequeños ajustes de tuerca provenientes de la operación.

También es clave buscar liderazgos innatos al interior de la organización, aunque es muy probable que se cumpla que el 80% de las innovaciones de impacto provengan de no más del 20% de los colaboradores. Esa participación hace una gran diferencia y es mucho más que la plana ejecutiva de cualquier empresa de mediano o gran tamaño.

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