-Fuiste testigo privilegiado del inicio de Glovo en España. ¿Cómo fueron esos primeros meses?

-Me acuerdo de las conversaciones con Óscar (Pierre), fundador de Glovo, por ahí en 2014, cuando Uber también estaba explotando. Me recuerdo que los primeros meses fue muy lenta la adopción y, de hecho, cambiamos mucho el producto. Antes, Glovo tenía un campo abierto y tu escribías (en el smartphone) lo que querías y después fuimos construyendo el producto y las formas que necesitaba el público.

-Su modelo de negocio ha avanzado apoyándose en la tecnología y esta va cambiando rápidamente. ¿Cómo han logrado esa adaptación?

-En un principio solo había una forma de obtener ingresos: el usuario pagaba por la aplicación y listo. Pero después nos dimos cuenta qué pasaba si agregábamos contenido. Era más fácil para el usuario realizar el pedido y estábamos trayendo un valor al comercio que le podíamos cobrar. Y con tener más ingresos, también bajar el precio para los usuarios. Así tienes tres factores que ganan: el mensajero, a quien se le paga más; el comercio, que tiene más visibilidad, y el usuario que tienen tarifas menores. Eso configura nuestro modelo de negocios.

-¿Cómo fue implementar el negocio fuera de España?

-Nos demoramos en encontrar el modelo de negocio, alrededor de un año, en España. Debíamos tener contenidos y acuerdos con los comercios, así que una vez que los logramos, empezamos a ver hacia afuera. El segundo mercado en el que entramos fue Italia, luego Francia y Portugal.

-¿Cómo fue la recepción en esos mercados?

-Fue variado. Alguno bien; otro mal. En Italia entramos muy bien, con un buen volumen de uso, mientras que en Francia comenzamos a competir con los grandes, y fue ahí donde lo hemos pasado peor, porque con los grandes siempre anduvimos un paso atrás. Luego, en Portugal, donde entramos con todo, nos ha ido muy bien. Y si hoy miramos la foto completa, en España, Italia y Portugal estamos muy bien posicionados; en Francia, no tanto.

-¿Que pasó en Francia?

-Lo que pasa es que está París, que es una macro ciudad, y había dos o tres competidores muy fuertes que venían con mucha más experiencia que nosotros y con muchísimo más dinero para invertir.

-Y miraron hacia Latinoamérica. ¿Por qué?

-La estrategia de Glovo, en materia de expansión, siempre es apuntar a mercados donde se puede ser muy grandes y que están emergiendo. Entonces, Latinoamérica cumple con ambas condiciones. A esto le sumamos que tenemos una inversión en común con Cabify y el 80% de nuestro mercado hoy está en Latinoamérica.

-¿En qué países están funcionando en óptimas condiciones?

-Chile, Argentina, Uruguay, Brasil, Ecuador Panamá, Costa Rica y República Dominicana. Hemos dejado fuera, por ahora, el mercado mexicano y el de Colombia, que no los descartamos aún, pero ahora no estamos presentes.

PRECARIEDAD

-Especialmente en Argentina ha comenzado la discusión sobre lo precario que es trabajar de mensajero para este tipo de aplicaciones. ¿Cómo están abordando estas críticas?

-Al principio, cuando comenzamos, los directivos del Glovo también éramos mensajeros, por eso que está pasando es algo que entendemos y que hemos vivido muy desde dentro. Mi trabajo, antes de ser VP Latam, era la logística, asegurar que la flota y los mensajeros que usan Glovo, para ganar dinero, estuvieran contentos.

-¿Y están contentos hoy los mensajeros?

-Lo que te puedo decir es que le hemos dado mucha importancia a ese servicio y a que Glovo sea una buena opción para ellos, para ganar dinero. Siempre van a existir voces, voces negativas… pero internamente, una de las cosas que miramos con mucho detalle, es que ganen lo suficiente y estamos atentos a cuál también es su trabajo alternativo. Intentamos que lo que ganen en Glovo esté en 10% o 20% superior a ese otro trabajo.

-Está la discusión de la sindicalización y de mejores condiciones para este tipo de trabajo. ¿Cuál es su posición y cómo ve el diálogo con los gobiernos de la región?

-Glovo siempre ha tenido una forma de trabajar y de intentar acercarse a los gobiernos. Argentina es un buen ejemplo. Así que nuestra intención es trabajar con los gobiernos de Latinoamérica y encontrar con ellos dónde encaja nuestro modelo de trabajo.

Pero también creo que estos son cambios inevitables. No solo pasa con Glovo, sino también en otros sectores. Podemos ver que cada vez hay más flexibilidad en el trabajo y para poder decidir. Esto cambió un poco el concepto de trabajo que conocíamos. Y es cierto que en algunos países ni siquiera existe legislación para esta modalidad de trabajos, por eso estamos totalmente proactivos a resolver cualquier tipo de inconveniente.