-¿La escasez hídrica de la industria minera obligó a tomar en serio tecnologías como la desalación?

-Yo creo que hoy en día la tecnología ha tenido muchos avances. Es una tecnología que no es muy antigua, con solo 40 años de historia, aunque ya se hablaba de desalación en tiempos de Aristóteles, en Europa. Entonces, tiene una vida relativamente corta, partiendo en países ricos que podían permitirse esta opción, pero hoy es una cosa muy generalizada. Hoy con los avances en las tecnologías, sumado a los elementos de respeto al medio ambiente, este proceso ya está aceptado e incluso por poblaciones que eran contrarias a su uso.

-Porque el agua siempre ha sido un tema muy político en los países.

-Así es, siempre ha sido un tema muy político y hemos encontrado países donde, por algún partido, se defiende la desalación, y por otro, lo contrario. Este tipo de enfrentamientos los hemos visto en países como España o Australia, y si vemos en Chile, la desalación esta aceptada, pero posiblemente por el hecho de que también contribuye a la protección del medio ambiente.

-Un reciente informe de Cochilco (Comisión Chilena del Cobre) prevé un aumento de 230% del uso de esta tecnología. ¿Estás de acuerdo con ese informe?

-Sí, estoy de acuerdo. De hecho, creo que Cochilco se queda corto, porque ahí se habla solo del cobre, ya que también hay industria minera del oro y de otros metales, como el litio a futuro. Entonces, creemos que vendrá ese crecimiento exponencial. Ya lo estamos viviendo en proyectos de Codelco, de HP Billiton: todos ya han considerado el agua de mar desalada. Por ejemplo, Minera Pelambres ya tienen una desaladora en mente para respaldo.

-La desalación también nace producto de que la industria minera agotó sus propios recursos hídricos.

- Así es, la minería hoy se está dando cuenta de que necesita recurrir al agua de mar, por factores como la poca capacidad hídrica que existe en las zonas mineras en América Latina. Se han dado cuenta de la sobreexplotación de los acuíferos, una situación que se ha hecho insostenible.

 -La minería no es el principal cliente de la desalación, sino la agricultura. ¿Es correcto eso?

-Es verdad que la minería no es la principal actividad que usa este recurso, sino la agricultura. Pero hoy las compañías mineras también están buscando el respeto por las fuentes naturales y junto con ello viendo qué iniciativas legislativas se están activando para obligarlos a utilizar agua de mar. 

Eso combinado a que la desalación tiene un avance importante en cuanto a tecnología, respeto por el medio ambiente y menores costos. Se han combinado una serie de factores que dan mucho sentido a su uso.

-¿Cuál es la gran desventaja de la desalación para que sea implementada hoy con masividad en la industria minera?

-El problema adicional de la minería no es que tenga que desalar, sino que tiene que empujar esa agua de mar hacia la cordillera; y es ahí donde se le presenta un problema de infraestructura y de costos, ya que en la mayoría de los casos ellos deben asumir esos costos y a veces son altísimos.

 

CERTIDUMBRE Y ESPECULACIÓN

-¿Que certidumbre de negocio viene a entregar la tecnología de la desalación a la gran minería?

-Bueno, no existe minería sin agua. El agua es fundamental para el proceso de la minería, tanto como para el tratamiento y el transporte de los minerales. Lo que vemos hoy es que hay reservas amplísimas en Chile y en Perú, y en otros lugares, donde para poder explotarlas necesitan agua. Un agua que sea aceptable y sustentable, teniendo en cuenta que los proyectos mineros se planifican a 30 o 50 años; por eso lo que buscan hoy las grandes empresas del rubro es certidumbre, confiabilidad.

-El tema de a quién le pertenece el agua es algo delicado en América Latina. ¿Cómo ve la relación entre las mineras, el agua, la desalación y el derecho al agua?

-Complejo. Por ejemplo, en Chile los derechos de agua se comercializan; hay derechos de agua que pertenecían a la agricultura y se han vendido a la minería. Pero el problema en Chile y en A. Latina es que hoy existen más derechos de agua que agua para la minería. Pero no cualquier agua para la minería, sino agua sustentable. Ahora las grandes mineras lo saben, tiene claro que en ocasiones deben comprar 100 unidades de derechos de agua para recién utilizar 30, ya que van a limitar su uso industrial.

 -Eso provoca una especulación en torno a los derechos del agua.

-Claro, ha sido un poco especulativo y un poco complicado. En el fondo, es lógico que se regule el agua y se legisle alrededor de ese tema, y claramente existen hoy lugares en Latinoamérica que necesitan fortalecer sus legislaciones en torno al cuidado del recurso.

-¿Que rol juegan los Estados latinoamericanos ahí?

-Deben ser los que supervisan toda la gestión del agua y los recursos hídricos... Hubo cierta discusión de regular los derechos del agua de mar, y eso claramente perjudicaría a este proceso de desalación. Está bien regular el agua de mar en su aspecto de consumo humano o el impacto marino que se puede provocar por su uso industrial, pero ponerle un costo a cada metro cubico de mar... yo creo que es algo que perjudicaría enormemente a la industria minera y a los procesos de consumo humano en general.

-¿Cómo ha sido la evolución de la desalación en Perú, uno de los países latinoamericanos que más ha potenciado su minería?

-Yo creo que si lo ponemos en una escala, Perú va siguiendo a Chile. Un hecho que los une es que en ambos países casi son idénticas las empresas que allí realizan sus negocios; casi son los mismo players, y también tienen cierta conexión. Pero aún Perú, a pesar de sus muy buenos esfuerzos de hoy, está un par de años atrás de Chile. Hoy estamos viendo en Chile una explosión de esta tecnología, y eso es algo que vamos a ver recién, con fuerza, en cinco o diez años en Perú.

-En Perú, ¿la legislación ambiental va al ritmo de la voz de las comunidades indígenas?

-En Perú, la legislación ambiental no es tan estricta como en Chile, y eso produce que la presión de las comunidades indígenas tenga mucha importancia, y sus voces una jerarquía importante. Eso ha provocado que negocian directamente con las empresas mineras y llegan a acuerdos en la mayoría de los casos. De todos modos, que la desalación funcione bien en Chile y en países mineros como Perú, va a condicionar su rápido uso en el resto de la región.