-Démosle una mirada al futuro. ¿Cuándo veremos el último Porsche con motor de combustión?

-Me atrevería a predecir que para 2030 el Porsche más deportivo tendrá un motor eléctrico. ¿Quién sabe?, quizás para entonces incluso nuestro icónico auto deportivo, el 911, será eléctrico.

-¿Esto significa que ya han decidido abandonar por completo el motor de combustión?

-¡Al contrario! No podemos prescindir por completo del motor de combustión en el futuro inmediato. Pero, de igual forma, no podemos perder la oportunidad de invertir fuertemente en electromovilidad. Antes de que dejemos de lado la gasolina o el diésel, la próxima década verá un aumento en el uso paralelo de motores de combustión y sistemas de propulsión alternativos. Se está desarrollando una tendencia clara, y vamos a cumplir con ella. Sin embargo, no vamos a hacer nada de manera precipitada.

-¿Sería muy apresurado tomar la decisión de abandonar los motores diésel en Porsche?

-En Porsche, los motores diésel han quedado en segundo plano. La cuota de diésel entre nuestros vehículos a nivel mundial es hoy de 14%. Porsche no desarrolla ni fabrica sus propios motores diésel y no hay planes para cambiar eso. De igual modo, no hay razón para abandonar repentinamente el diésel. Si nos apresuramos a abandonarlo no podríamos compensar por completo la diferencia con los motores de gasolina e híbridos. Aún más, el diésel contribuye de manera importante al logro de nuestros objetivos de CO2. Hay muchos mercados, como en el sur de Europa, donde las personas no entienden realmente la discusión actual de Alemania sobre el futuro del diésel. Allí, 80% de los clientes compra un automóvil diésel. Por ello una mezcla de motores de combustión, híbridos y autos eléctricos es la respuesta estratégica correcta para Porsche durante los próximos 10 años.

-¿Por qué la transición a la electromovilidad no puede ocurrir más rápido?

-Existen razones técnicas y estructurales para ello, pero también otras puramente económicas. Para empezar, la utilidad diaria de los autos eléctricos debe continuar mejorando, particularmente en términos de alcance y tiempo de carga. También hay bastante por hacer cuando se trata de infraestructura. La red de carga de alta potencia paneuropea Ionity de Porsche, Audi, BMW, Daimler y Ford está trazando el rumbo hacia la creación de la red de carga rápida más amplia para vehículos eléctricos en Europa. Pero incluso esto puede ser solo una parte de una mayor respuesta. La segunda razón de la demora está relacionada con las dudas sobre si la mezcla de electricidad actual es realmente mejor para el clima que los motores de combustión. En tercer lugar, las personas a menudo no se dan cuenta de la labor titánica que enfrenta nuestra industria, que es, después de todo, la columna vertebral de la economía y del estado de bienestar (de las compañías automotrices).

-Las regulaciones de emisiones son cada vez más estrictas dentro de la Unión Europea, lo que significa que los autos nuevos en 2030 deberán tener 30% menos de emisiones que los de 2021. Ello obliga a los fabricantes a continuar invirtiendo mucho en las tecnologías existentes y sus desarrollos.

Las inversiones en toda la industria son enormes. El Grupo Volkswagen, al que pertenece Porsche, invertirá cerca de US$ 25.000 millones de aquí a 2030 para producir nuevos modelos de propulsión eléctrica. Para 2025, las marcas del Grupo esperan colocar en el mercado más de 80 modelos de automóviles nuevos con motores eléctricos, 50 de los cuales serán completamente eléctricos y 30 híbridos enchufables. Solamente Porsche invertirá más de US$ 7.500 millones en híbridos enchufables y vehículos puramente eléctricos en los próximos cinco años. Esa es una suma considerable. En la sede de Porsche en Zuffenhausen estamos invirtiendo unos US$ 1.200 millones en la construcción de una nueva planta para vehículos eléctricos. Este es probablemente el proyecto más ambicioso y arriesgado que jamás hayamos emprendido. Una fábrica dentro de la fábrica con 1.200 nuevos empleados.

Centro eléctrico

-En 2017 Porsche batió sus récords en cuanto a números de unidades colocadas y ganancias. ¿la prioridad de 2018 es seguir mejorando las cifras?

-Estamos muy contentos con el volumen de ventas récord y los números de entregas de automóviles, pero no son nuestra principal prioridad. Tener clientes satisfechos es el único criterio para medir nuestro éxito. Naturalmente, estamos orgullosos de lo que hemos logrado y es bueno que a nuestros clientes siempre les venga a la cabeza el 911, ya sea que estén en un Macan, un Cayenne o un Panamera. Y, por supuesto, nos beneficiamos de las nuevas rachas de crecimiento como las de China. Pero todo eso es una fotografía positiva. Pensamos en el éxito de manera diferente.

-¿En qué manera?

-Nos enfocamos en el crecimiento que genera valor. Este crecimiento está orientado hacia cuatro objetivos principales. En primer lugar, despertar el entusiasmo en nuestros clientes con un producto único y una experiencia de marca. En segundo lugar, un excelente poder de ganancia. En tercer lugar, con innovación y acciones sostenibles. Y, en cuarto lugar, nuestro atractivo como empleadores y como socios económicos. Los clientes quieren automóviles que los entusiasmen. Necesitamos capital para inversiones e innovaciones. El éxito de nuestra empresa depende de si podemos retener suficiente talento. Si deseamos crear valor sostenible a largo plazo, no solo necesitamos comprender la conexión entre los retornos económicos y la creación de valores para los seres humanos y el medio ambiente, sino también necesitamos mostrar estos valores como parte de una sociedad que tiene cada vez más sensibilidad ecológica y social.

-Usted lleva tres años como presidente del consejo directivo de Porsche AG. ¿Qué ha cambiado en este tiempo?

-Nos estamos moviendo a pasos agigantados en un momento de enormes avances tecnológicos. El camino para el automóvil deportivo del futuro ha sido establecido. La creatividad se considera muy importante. Sabemos de dónde venimos, pero también sabemos a dónde queremos llegar. Hemos podido basarnos en los buenos cimientos establecidos por mi predecesor, Matthias Müller, y hemos avanzado de manera estratégica, técnica y culturalmente. La organización, el espíritu de equipo y los procesos juegan un papel importante. Nuestra tradición es algo que vivimos a diario. Pero combinamos esto con el futuro para desarrollarnos más y crear cosas nuevas.

-La Estrategia 2025 de Porsche estipula que la mitad de sus entregas serán vehículos eléctricos. Hablemos de los avances de su portafolio de productos para ese año. ¿Cuánto han avanzado y evolucionado sus modelos?

-El producto es el centro de nuestra estrategia, y nuestra estrategia se basa en cuatro pilares. Para empezar, nos mantendremos fieles a nuestras raíces: puristas, autos deportivos preparados para la carretera, con motores de combustión avanzados. Uno de estos vehículos es el 911 GT2 RS, el Porsche más potente y veloz de todos los tiempos: intransigente, minimalista, puro. Luego ampliaremos nuestra gama de modelos existentes agregando subproductos convenientes y emocionales, y continuaremos buscando la tecnología de transición de híbridos enchufables. Porsche fue el primer fabricante premium en tener tres modelos de ese tipo en su gama. Incluso hay dos versiones del nuevo Panamera con ese tren de rodaje. En Europa, aproximadamente uno de cada dos compradores de Panamera elige un modelo híbrido enchufable. Eso sobrepasa nuestras expectativas, y nos muestra que la gente está entusiasmada con la posibilidad de conducir un Porsche por unos 50 kilómetros cómodamente y con solo tracción eléctrica a través del tráfico urbano, y luego pisar el acelerador y experimentar un verdadero placer de conducción en una autopista o, para sentir una auténtica emoción, correr en una pista. Nuestro tercer pilar es la electromovilidad pura, ejemplificada por el Mission E. En cuarto lugar, ofrecemos modelos con una marcada reputación de estilo de vida, como la edición limitada 911 Turbo S Exclusive Series. Tan diferentes como estos segmentos puedan lucir el uno del otro, lo mismo aplica a todos ellos: Porsche sigue siendo Porsche. Todo lo que hacemos es un Porsche deportivo, dinámico y con un diseño atractivo.

Identidad fuerte

-La digitalización está rompiendo los modelos comerciales existentes. Las filosofías de productos clásicos ya no funcionan; los automóviles en red, la conducción autónoma y la electrificación están creando nuevas formas de movilidad individual. Existe una demanda creciente de nuevas formas de uso y soluciones de transporte flexibles. La forma en que actualmente fabricamos, distribuimos, compramos y mantenemos automóviles pronto será cosa del pasado. Nuevos competidores están llamando a la puerta. ¿He olvidado algo?

-El hecho de que los clientes estén mejor informados, tengan requisitos más estrictos con respecto a la protección del medio ambiente y el consumo de recursos y puedan evaluar e influir interactivamente en las empresas y sus productos.

-¿Cómo puede Porsche seguir siendo Porsche dadas estas circunstancias?

-Desde nuestros comienzos, hace 70 años, hemos creado una marca sólida con la que las personas, clientes y empleados pueden identificarse por completo. En tiempos de grandes cambios, esto significa no solo romper con la tradición, sino también mantenerla donde sea conveniente. Nuestro éxito en el pasado habla por sí mismo. Solo necesita ser reinterpretado dentro de un marco diferente.

-¿Cómo pueden los fabricantes de automóviles conservar identidades separadas si los motores de combustión, que una vez fueron la crema de la ingeniería alemana, están siendo reemplazados por motores eléctricos que pueden ser construidos por casi cualquier persona, y automóviles que se sienten como teléfonos inteligentes que uno ya ni siquiera tiene que poseer?

-Realmente dudo que los motores del futuro ya no sean una característica distintiva. Un motor eléctrico de Porsche siempre será único. Además, habrá características tales como diseño, experiencia de conducción, rendimiento, uso a larga distancia y tiempos de recarga. Pero cuanto más rápido gira el mundo, mayor es nuestro deseo de una estructura de valores fijos a la que podamos aferrarnos. El gran desafío sigue siendo poder actualizar los valores de marca que se han formado una vez que surjan nuevas tecnologías.

-Existe una regla de oro que dice que una empresa debería ser capaz de explicar su identidad de marca en siete palabras, unas más o unas menos. ¡El reloj está corriendo!

-Porsche es sinónimo de vehículos deportivos exclusivos.

-¿Así de fácil?

¡Así de fácil! Esto es todo lo que necesitas saber. En el futuro, seguramente habrá más ofertas digitales, más servicios relacionados con la movilidad, pero, en esencia, es así de simple.

-¿Es el diseño una expresión de identidad?

-Sí, de hecho, después del desempeño de nuestros productos, es la expresión más fuerte. Según Michael Mauer, nuestro jefe de diseño, la filosofía de diseño de Porsche es bastante simple. Hay identidad de marca e identidad de producto. Identidad de marca significa que reconozco que es un Porsche. La identidad de producto significa que reconozco cuál modelo de Porsche es. Nos referimos a esto como una jerarquía de valores. Cada elemento es una característica de identidad del producto. Un elemento puede permanecer como tal o puede elevarse al siguiente nivel del ‘Olimpo’ de la identidad de marca.

-¿A menudo se escucha que Porsche ya no es solo un fabricante de automóviles deportivos clásicos, y que, con sus líneas Macan y Cayenne, es realmente un especialista en SUV o, con respecto al Panamera de cuatro puertas, es casi un fabricante de todo tipo de autos? ¿Le disgusta escuchar eso?

-Porsche representa autos deportivos, ya sea que tengan dos puertas o cuatro.

-¿Está harto de escuchar sobre esto?

-Lo estoy, en la medida en que ni siquiera entiendo por qué alguien lo dice. Cualquiera que se haya sentado en un Macan GTS, un Cayenne Turbo o el Panamera Turbo S E-Hybrid de 700 caballos de potencia y tenga la habilidad necesaria para llevar esos vehículos a su límite, encontrará mucho que lo impresionará. Sin embargo, no quedarán impresionados con el argumento de que el automóvil no es exclusivamente un deportivo de Porsche.

-La razón podría ser que los clásicos deportivos 911 y 718 de dos puertas ya no tienen la importancia que solían entre sus unidades vendidas. Dos tercios de todos los Porsche que salen de la línea de montaje son SUV.

-¿Y eso significa que Porsche ya no es Porsche?

-Dígamelo usted.

En 2017, en nuestra conferencia gerencial, Wolfgang Porsche citó una comparación interesante realizada por el dramaturgo Kristof Magnusson. Era sobre la nave de Teseo y la paradoja que rodea la pregunta sobre si un objeto pierde su identidad una vez que muchos o incluso todos sus componentes han sido reemplazados. El contexto hacía referencia al 911 número un millón, que acababa de salir de la línea de montaje y era festejado en todo el mundo. Wolfgang Porsche nos preguntó cuál creíamos que era el 911 real. ¿El de 1963? ¿O el de 2017? ¿O ninguno, porque no podíamos elegir?

-¿Y cuál fue su respuesta?

-No hay una respuesta clara. Si la hubiera, no sería una paradoja. Pero hay una cosa que puedes decir: dudo que haya otro vehículo que se haya adaptado con tanta frecuencia y consistencia para cumplir los requisitos de un automóvil deportivo moderno y, sin embargo, permanece tan inconfundiblemente fiel a sus valores internos y externos como el 911. En principio, el Porsche 911 es siempre el mismo automóvil deportivo a pesar de nuestro compromiso absoluto hacia el progreso. Nuestra empresa funciona exactamente de la misma manera.

-¿La renovación es posible sin perder la identidad?

-Sí, si existe un principio de orden o estructura detrás de él. La filosofía del Porsche 911 es un fundamento de estructuración de esta naturaleza. La esencia de nuestra marca, que se puede encontrar en todos los Porsche, independientemente de si tiene dos puertas o cuatro, de si tiene o no propulsión eléctrica o de si es purista o lujoso. Este principio ha hecho que Porsche sea lo que es y lo que seguirá siendo. Evolución en lugar de revolución. Siempre un paso adelante. Así es como siempre lo hemos hecho. Renovar todo mientras conservamos una identidad irremplazable.