Patrullaje a todo lujo
Durante años, en la mayoría de los países de Latinoamérica divisar un patrullero policial generaba sentimientos encontrados: miedo a un posible abuso, o molestia por su ineficiencia. Pero, ¿envidia? Es lo que pasa ahora por el corazón de quienes observan pasar el Ferrari modelo 1991, de 3.500 centímetros cúbicos de cilindrada, por las calles de Bogotá. Sucede que el más reciente de los vehículos que ostentan los logos verdes de la Policía Nacional es uno de los autos más caros del planeta: US$ 250.000.





