El submarino verdeamarillo
Para los marinos brasileños fue como un regalo navideño cuando el 23 de diciembre de 2008 el presidente Lula da Silva puso la firma para adquirir cinco submarinos franceses por más de US$ 8.300 millones. Con la compra, el país duplicaba su flota actual de sumergibles, pero representaba mucho más. El paquete incluía nada menos que el cuerpo para un submarino de propulsión nuclear, el sueño de toda flota, pero disfrutado sólo por un quinteto: Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Rusia y China.





