Una resaca no tan dura
Un entusiasta Manuel Saba se congratulaba, en una carta enviada a los accionistas de la distribuidora de medicamentos Casa Saba, por la compra de la cadena farmacéutica FASA hace cuatro años, calificando la operación de “prometedor proyecto que busca integrar los grandes logros alcanzados por ambas empresas”. Justificaba de esa manera los US$637 millones que tuvo que desembolsar la firma mexicana por la operación, que incluía asumir la deuda de US$162 millones que mantenía FASA hasta entonces.





