Niños migrantes en EE.UU.: "nos tenían en una celda con frío y sin comer mucho"
Wendy toma casi arrebatando el teléfono, al otro lado está su padre, don Nelson, desde la colonia La Laguna, de Tegucigalpa. Ella le dice, con la voz entrecortada: “Papi, ya llegué... me faltan seis horas para llegar donde mi mami”.
Ella escucha a su padre atenta y después de un par de minutos le dice: “Tíreme un pico”.





