Colombia en la cuarta revolución industrial
Bogotá. Imagine a un pescador artesanal en su pequeña balsa. Imagine sus manos curtidas y cortadas por la red. Ampolladas y quemadas. Imagine que hoy sale de madrugada pero la subienda es esquiva y amarga. Imagine siete días, al sol y al agua, con tres pescados brincando en la madera. Imagine, sólo imagine. Ahora, visualice a ese mismo pescador, después de capacitarlo en el uso de tecnología, con tableta en mano, leyendo la información que le da el cruce del viento con la corriente del mar. Sale sólo tres días a la semana y tiene un 15 % más de animales en sus manos.





